Esta mañana se desataron fuertes protestas a metros del Concejo Deliberante de Quilmes, donde se intenta establecer una ordenanza para regular a los trapitos. En ese contexto, la policía comenzó a reprimir con gases lacrimógenos y balas de goma.
Mientras el conflicto se intensificaba, hubo críticas cruzadas entre Mayra Mendoza y Juan Grabois.
Esta mañana, los trapitos se enteraron que hoy se realizaba la votación en el establecimiento ubicado sobre la avenida Alberdi, donde también se encuentra la Municipalidad. El objetivo es instalar un sistema de estacionamiento medido. Los trabajadores aseguran que les habían prometido que los iban a hacer parte de esta modificación, sin embargo, no fue así.
“Venimos organizando los cuidacoches porque sabemos que tiene una tensión con el vecino y proponiendo un sistema de estacionamiento medido que conlleva la inclusión social y que lo recaudado vaya a generar empleo y también a la salud pública”, explicó una integrante de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular
Ante esto, remarcó que buscaban que el esfuerzo del vecino “tenga un fin social para Quilmes” y que llevan cinco años trabajando en esta iniciativa. Pese a los avances, aseguró que desde hace varios meses están siendo hostigados y hoy, directamente, se enteraron por los medios sobre la ordenanza que incluye el paquete licitatorio donde está incluido el estacionamiento medido. “Está dentro de una propuesta cerrada que no permite ni siquiera presentarnos como cooperativa para licitar”, lamentó.
“Para nosotros es un escándalo porque nunca nos avisaron y nunca no pudieron poner esto sobre tablas porque no hubo comisiones, no se quiso ni se quiere cambiar nada porque fue cerrado. Yo fui gaseada, hay una detenida, estoy muy compungida por lo que está haciendo el gobierno de Mayra, este gobierno es feminista, no podemos estar en este contexto, esto es un curro y no lo podemos dejar pasar”, aseguró la mujer que aseguró que por esta modificación hay 120 familias se quedan sin trabajo.
Mientras se desataba el conflicto alrededor del establecimiento, donde los efectivos comenzaron a reprimir con balas de goma y gases lacrimógenos a los manifestantes que tiraban piedras, desde la Municipalidad emitieron un comunicado: “Ante las reiteradas denuncias de los vecinos y vecinas de Quilmes por los inconvenientes generados por los cuidacoches (comúnmente llamados trapitos), se está trabajando para ordenar el estacionamiento en Quilmes, en el marco de un plan integral de mejoramiento del tránsito del distrito”.
En el mismo sentido, explicaron que en el Concejo Deliberante se está votando una ordenanza para llamar a licitación, pero que allí también se establece que se van a contemplar a los trabajadores o cuidacoches preexistentes y se aclara que serán registrados.
Sin embargo, advirtieron: “Lo que no se va a hacer, y es lo que quiere el MTE, es adjudicar directamente a una cooperativa para hacer ese trabajo. La decisión es llamar a licitación para que aquel que esté en condiciones de cumplir con el pliego pueda presentarse libremente”
Rápidamente hubo una respuesta por parte del diputado Juan Grabois que cuestionó el accionar municipal y de la policía. “Lamentable la intendencia de Quilmes habilitando junto a la bonaerense la represión de militantes y trabajadores por una protesta social mientras tratan en el Concejo Deliberante la privatización amañada del estacionamiento medido”, escribió en sus redes sociales.
“Aclaro que la interna entre La Cámpora y el MDF me la paso por las b…, pero cuando la soberbia política deriva en la clausura del diálogo social en un contexto de hambruna, se cruza una línea roja: pegarle a los laburantes dos días antes de Navidad es de garca, lo haga quien lo haga”, criticó el dirigente social.
En el mismo sentido, señaló que además de reprimir a los manifestantes, la policía detuvo a Amanda, una joven que estaba haciendo la cobertura de prensa y exigió su libertad. “Esperemos que estos compañeros gobernantes reflexionen: la posición en una estructura no le da patente de corso a nadie para abusar del poder. Es inevitable que cuando la miseria campea haya conflictos locales y provinciales. Espero que este abordaje represivo y cruel no se haga costumbre”












