Las conversaciones, mantenidas entre el acusado —un compañero de colegio de la víctima identificado como J.— y su novia N., quedaron incorporadas a la causa que lleva adelante el fiscal Facundo Cabral. En los chats, el joven mencionaba su metodología (“cortar el cuello y esconderlo rápido”), avisaba que iba a ejecutar su plan y prometía enviar fotos.
Días previos al hecho, el 14 de julio, la novia le preguntó si al día siguiente sería “el día”, a lo que el agresor respondió que estaba todo listo. Además, en otro fragmento de la charla, el detenido buscó tranquilizar a su pareja con una escalofriante frase: “Yo mato, pero jamás te dañaré, ni siquiera un pelo”.
El ataque ocurrió durante la madrugada del 16 de julio, cerca de la antigua estación de trenes, lugar al que caminaron juntos según registraron las cámaras de seguridad. Tras la agresión, el acusado escribió en los mensajes: “Se me fue todo de las manos”, y agregó: “Todos se comieron el verso de que era un suicidio. Se levantó y todavía se mueve”.
Pese a tener la tráquea cortada, la víctima logró caminar varios metros en busca de ayuda. Desesperada, pasó un anillo por debajo de la puerta de una casa para alertar a los vecinos. La dueña de la vivienda llamó a la policía y la joven fue trasladada de urgencia al hospital de Santo Tomé, donde falleció horas después.
En un principio, la causa se investigó como una averiguación de causales de muerte debido a lesiones previas que presentaba la chica en los brazos. Sin embargo, el resultado de la autopsia confirmó que el corte en el cuello fue provocado por un tercero. Con estas pruebas y el análisis de las cámaras, la fiscalía avanza sobre el detenido y evalúa el rol de su novia como posible cómplice.












