Un profesor de música de 31 años, identificado como Maximiliano Ruiz Díaz, fue detenido en su vivienda de la localidad de Castelar, partido de Morón, en el marco de una causa penal que investiga delitos de grooming y distribución de material de abuso sexual infantil (MASI). Las actuaciones judiciales contabilizan al menos siete casos sospechados, mientras los investigadores analizan si el imputado utilizaba perfiles falsos en redes sociales para contactar y extorsionar a menores de edad.
El procedimiento fue llevado a cabo por efectivos de la DDI de Morón en un inmueble ubicado sobre la calle Pedro Arrieta al 1700. La investigación se inició a partir de la denuncia presentada por el padre de una niña, quien refirió que su hija era hostigada y amenazada a través de una cuenta de Instagram —administrada bajo una identidad femenina falsa— con el propósito de exigirle el envío de imágenes de contenido íntimo.
A partir de la presentación, la fiscal Marisa Monti, titular de la UFI N° 9 de Morón, junto al ayudante fiscal Martín Aksiutik, establecieron la trazabilidad digital de la cuenta de red social. La maniobra fue vinculada con reportes previos emitidos por el National Center for Missing & Exploited Children (NCMEC), organismo internacional que había alertado sobre la actividad del sospechoso en diversas plataformas dedicadas al intercambio de material de explotación infantil.
Con los elementos de prueba recolectados, el juez Esteban Juliano, a cargo interinamente del Juzgado de Garantías N° 3 de Morón, ordenó el allanamiento del domicilio. Durante el registro, el personal policial incautó dos teléfonos celulares, una notebook, una tablet, una computadora de escritorio y una guitarra eléctrica. Uno de los dispositivos móviles secuestrados coincide con los reportes periciales internacionales.
Tras su aprehensión, Ruiz Díaz fue trasladado a la sede judicial, donde hizo uso de su derecho constitucional de negarse a prestar declaración indagatoria. El imputado permaneció formalmente detenido por disposición de la fiscalía, a la espera de los peritajes tecnológicos sobre el material informático secuestrado para determinar la existencia de otras eventuales víctimas.












