Diego Hernán Dirisio, señalado por el Ministerio de Seguridad Nacional como el “mayor traficante de armas en Sudamérica” y buscado en Brasil por presuntamente traficar armas para organizaciones narco como el PCC y el Comando Vermelho, permanecía detenido en el penal de Bouwer, en la provincia de Córdoba. Días atrás, el empresario había expresado su temor a no sobrevivir al proceso, llegando a decir que podría terminar apareciendo muerto en Brasil.
Ese temor ahora avanza un paso más: Dirisio fue trasladado en las últimas horas a una celda en la sede de la calle Cavia de la Policía Federal. Antes del mediodía de este miércoles, la Dirección General de Cooperación Policial Internacional —el área de Interpol de la PFA— lo trasladará hasta Aeroparque para subirlo esposado a un vuelo con destino a San Pablo y completar así la extradición solicitada por la Justicia brasileña. Se espera un fuerte operativo de seguridad dada la gravedad de la acusación y sus presuntos vínculos con organizaciones narco. Al aterrizar, será entregado a una comisión policial brasileña.
La extradición está a cargo del Juzgado Federal N° 2 de Córdoba. Dirisio fue detenido por la PFA en febrero de 2024 en la capital cordobesa junto a su pareja, la exmodelo paraguaya Julieta Nardi, también acusada en la causa, aunque ella no será extraditada en este proceso.
En sus últimas declaraciones antes de la extradición, Dirisio reconoció haber vendido armas dentro del circuito legal paraguayo. Explicó que en Paraguay los efectivos policiales y militares no reciben un arma por parte del Estado al momento de egresar, sino que deben comprarla ellos mismos a cooperativas habilitadas, como una que mencionó a modo de ejemplo. Contó que él se dedicaba originalmente a la construcción y que, desde 2011, tenía además una empresa, IAS-PY, dedicada a la importación de armas. Con el tiempo, según relató, llegó a obtener la representación de Sig Sauer, uno de los fabricantes de armas más reconocidos a nivel mundial.
Paraguay, por su parte, es señalado como el principal punto operativo del Primeiro Comando da Capital fuera de Brasil para el flujo de drogas y armas hacia el resto del continente.
Dirisio sostuvo que las armas que vendió fueron importadas de manera legal y comercializadas con autorización de la DIMABEL, la Dirección de Material Bélico paraguaya. Cuestionó que la investigación no apunte contra quienes compraron esas armas y probablemente las derivaron de forma irregular, ni contra quienes intermediaron en Brasil, sino que se haya concentrado en el importador legal.












