Una estudiante secundaria oriunda de la provincia de Catamarca fue víctima de descalificaciones, agresiones físicas y burlas vinculadas a la difusión previa de un video íntimo grabado sin su consentimiento, durante una de las salidas nocturnas de su viaje de egresados en la ciudad de San Carlos de Bariloche. El episodio derivó en una severa crisis nerviosa de la adolescente y derivó en el inicio de actuaciones de oficio por parte de una Asesoría de Menores e Incapaces de la Justicia.
Según expusieron los padres de la víctima, identificados como Rodrigo y Noelia, la agresión aconteció en la última noche del itinerario dentro de un boliche bailable, donde un grupo de jóvenes acorraló a la estudiante, la agredió verbal y físicamente, le arrojó bebidas, formuló comentarios sobre su aspecto físico e hizo alusiones explícitas a las imágenes íntimas viralizadas tiempo atrás. A raíz del ataque, la joven sufrió un colapso emocional en el hotel que requirió la intervención urgente de los coordinadores y de una profesional médica, quien debió contenerla físicamente para evitar que se autolesionara.
El trasfondo del hecho remite a un expediente judicial previo iniciado en el mes de junio, luego de que en abril se viralizara un archivo íntimo de la menor. En dicha causa permanecen bajo investigación tres jóvenes, de los cuales uno de ellos se retiró de la institución escolar e inició tratamiento psicológico. Pese a que la víctima realizaba sus estudios en modalidad virtual desde entonces y había sido preparada psiquiátricamente durante dos meses para poder afrontar el viaje con sus compañeros, el ataque sufrido en el local nocturno agravó sustancialmente su estado de salud mental.
A los pocos días del regreso del contingente a Catamarca, una de las participantes del viaje difundió un video en redes sociales en el que relató lo ocurrido en la discoteca y reconoció parte de los hechos expuestos por la víctima. Frente a esta prueba audiovisual, la madre de la estudiante hizo entrega de los materiales a las autoridades del establecimiento educativo al que asisten las involucradas, mientras que la Justicia dio curso formal a las indagaciones de oficio. En la actualidad, la adolescente debió suspender de forma total sus actividades académicas y sociales para quedar bajo observación médica estricta y asistencia psiquiátrica multidisciplinaria.












