Walter Humberto Verón, de 56 años, permanece internado en estado grave y con pronóstico reservado en la unidad de terapia intensiva del Hospital Vélez Sarsfield, ubicado en el barrio porteño de Monte Castro. El hombre fue detenido tras haber asesinado a su esposa de 40 puñaldas y provocarse autolesiones en un intento por evadir el accionar de la justicia.
La víctima fue identificada como Romina María de los Ángeles Calvo, quien inició su relación con el agresor a los 18 años. La pareja tenía tres hijos. Fue el segundo de ellos quien dio aviso al número de emergencias 911 tras ser alertado por su hermana de 8 años y hallar a su madre sin vida en la habitación de la vivienda.
La reconstrucción del entorno familiar da cuenta de un historial de violencia de género de más de una década. La pareja residía anteriormente en una vivienda de la calle Miralla al 2635, en la localidad bonaerense de La Tablada, partido de La Matanza. En ese domicilio tuvo lugar un grave antecedente el 26 de marzo de 2017, cuando Verón agredió físicamente a Calvo tomándola del cuello hasta hacerla perder el conocimiento y provocándole cortes con un cuchillo.
Por aquel episodio, el 7 de mayo de 2018 el agresor fue condenado en un juicio abreviado a la pena de seis meses de prisión en suspenso por resultar autor del delito de lesiones leves agravadas por el vínculo. En el momento en que se dictó la sentencia, la mujer acababa de dar a luz a su tercera hija.
En el aspecto económico, la pareja administró comercios dedicados al rubro de productos de granja. Tras vender la propiedad de La Tablada, abrieron un local en el barrio porteño de Mataderos que debió cerrar en 2025 debido al incremento de las deudas familiares. Ante este escenario, la víctima buscó nuevas alternativas laborales e ingresó a trabajar en un emprendimiento comercial de venta de velas, donde llegó a estar al frente de una sucursal en el barrio de Caballito y proyectaba la apertura de un segundo local.
Antes de cometer el crimen, el agresor redactó un escrito en el que intentó justificar el ataque atribuyendo la crisis económica a la mujer y manifestando su malestar por los cambios de conducta que percibía en ella a raíz de su nueva actividad laboral e intereses personales.
Tras concretar el femicidio, Verón intentó darse a la fuga sin éxito y posteriormente se autolesionó, siendo trasladado bajo custodia policial al centro de salud donde permanece internado.












