Un adolescente de 16 años, identificado como Lautaro Córdoba, fue hallado brutalmente asesinado en el patio de una vivienda rural ubicada en la localidad de Copacabana, al norte de la provincia de Córdoba. Por el crimen fueron detenidos el padrastro de la víctima, Hermenegildo Acosta, y el hijo biológico de este, un joven de 17 años, en el marco de una causa que investiga un posible caso de violencia machista extrema.
El hecho se descubrió luego de que la madre de Lautaro se presentara en la Unidad Judicial de Deán Funes para denunciar a Acosta por violencia física. Mientras la mujer realizaba el trámite tras haber caminado durante horas para pedir auxilio, un vecino acudió al inmueble a solicitud del propio imputado y halló el cadáver del menor en el terreno exterior. Ante el aviso a las autoridades, efectivos policiales se desplazaron al lugar y procedieron a la aprehensión de Acosta y de su hijo menor de edad, quien al momento del arribo portaba cuchillos de faena.
Según detalló la fiscal de instrucción Analía Cepede, los peritajes preliminares señalan que la víctima sufrió heridas cortantes en extremidades y tórax, sumadas a traumatismos severos en el cráneo provocados presuntamente por el empleo de una maza y disparos de escopeta. La fiscalía imputó a Acosta por homicidio doblemente calificado por ensañamiento y alevosía, agravado por la intervención de un menor, mientras que a su hijo se le atribuyen las mismas calificantes principales.
En paralelo, los investigadores analizan modificar la carátula procesal a la figura de femicidio vinculado o transversal, dado el historial de denuncias por violencia de género que registraba el acusado y la hipótesis de que el ataque contra el adolescente haya tenido como finalidad infligir un daño psicoemocional a la madre.












