En su testimonio, Favarón indicó que días antes de la intervención quirúrgica mantuvo contacto con Zárate por los estudios previos y la programación de la fecha. Señaló que la operación estaba prevista inicialmente para comienzos de abril de 2021, pero debió postergarse debido a que Lotocki tuvo un contacto estrecho con un caso positivo de Covid-19. Sobre la reacción del paciente ante la reprogramación, la testigo afirmó que se mostró molesto y rechazó la posibilidad de recibir la devolución de la seña.
A preguntas de la fiscal María Luz Castany sobre el funcionamiento del centro médico donde se realizó la práctica, Favarón dijo desconocer los protocolos de la clínica, aunque confirmó que su esposo operaba en esas instalaciones desde aproximadamente 2019.
Durante la audiencia se reprodujeron escuchas y audios vinculados a los momentos previos y posteriores al deceso de Zárate. La testigo manifestó que no estuvo de forma presencial en la clínica los días 15 y 16 de abril, pero que mantuvo comunicaciones con Lotocki, con la instrumentadora quirúrgica Florencia Marina Krzeczek y con la secretaria Katherine Mailen Francavilla.
Favarón explicó que en esos intercambios le informaron que el paciente presentaba un estado de alteración tras la cirugía. Asimismo, refirió haber consultado a la secretaria si tenía conocimiento de un eventual consumo de sustancias por parte de la víctima, al tiempo que le indicaron que Zárate asimilaba de manera lenta la medicación.
Al responder a las partes, la testigo sostuvo que no evaluaba los análisis prequirúrgicos que enviaban los pacientes, sino que los derivaba directamente. Hacia el cierre de la jornada, Favarón se refirió a su trayectoria laboral junto a Lotocki desde 2009 y afirmó que hasta ese momento nunca habían tenido que realizar la derivación de urgencia de un paciente.












