Este jueves arranca en Dolores el juicio contra Francisco Waldemar Reddy, señalado como responsable de matar a su padre, a su madrastra y a su medio hermano en diciembre de 2023, en un campo de Chascomús. El Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de esa ciudad tendrá a cargo el debate, que se extendería a lo largo de dos días.
Reddy tiene 22 años y, al momento del hecho, era policía bonaerense y estaba con licencia médica. Va a llegar a los tribunales desde la Unidad Penal de Batán, donde está alojado. Según la acusación, es responsable de las muertes de tres personas: Diego Reddy (44 años, su padre), María Eugenia Suárez (47, su madrastra) e Ignacio Reddy (11, su medio hermano).
A las 10 de la mañana arranca la primera jornada, en la que van a declarar peritos, testigos y allegados de las víctimas. Diego Marcelo González, defensor oficial, representa al acusado. El tribunal está integrado por los jueces Christian Ariel Rabaia, María Claudia Castro y Juan Paulo Gardinetti, y la fiscalía de juicio está en manos de Juan Manuel Dávila. Justamente esos tres jueces fueron quienes condenaron en 2023 a los ocho rugbiers acusados por el asesinato de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, aunque en ese proceso Gardinetti había participado en reemplazo de Emiliano Javier Lázzari.
Para cada víctima hay una calificación distinta: por la muerte de su padre se lo acusa de homicidio agravado por el vínculo; por la de Suárez, de homicidio agravado por alevosía; y por la de su hermano menor, de homicidio simple.
El crimen tuvo lugar el 29 de diciembre de 2023 en la estancia Los Pinos, un campo situado a 10 kilómetros de la ruta 2, sobre el camino Bajada Puerta del Diablo, dentro del partido de Chascomús. Según pudo reconstruir la Justicia, el arma utilizada fue una carabina calibre .22 que el propio Reddy le había pedido prestada a un tío suyo con la excusa de salir a cazar; luego apareció escondida detrás del asiento de una camioneta Chevrolet S10 que él mismo había comprado un día antes del hecho. Un test de parafina reveló restos de pólvora en sus manos y brazos. Además, la investigación pudo determinar que, sin que su padre lo supiera, el joven había vendido unas 20 vacas de raza Aberdeen Angus por $3,4 millones; su padre se desempeñaba como puestero en ese mismo campo.
Ese 29 de diciembre era, justamente, el día en que Reddy tenía que volver a su trabajo en la policía tras la licencia. Según la acusación, esa misma noche mataron a Suárez dentro de la casa, mientras que Ignacio fue baleado y golpeado en la cabeza. Fue el encargado del campo quien lo encontró con vida en un galpón, después de notar que un tractor había quedado encendido; el chico murió horas más tarde en el hospital San Vicente de Paul de Chascomús. El cuerpo del padre, en cambio, apareció recién el 31 de diciembre entre los pastizales, a unos 200 metros de la vivienda, con dos disparos —uno de ellos en la nuca—, según los investigadores.
Después de que se conocieran las tres muertes, el propio Reddy había dicho que recibió un llamado en el que le pedían siete millones de pesos por el secuestro de su padre. Esa comunicación, sin embargo, nunca existió: la investigación descartó por completo esa versión.
El juicio sigue este viernes, con más testimonios y el resto de las pruebas que presentarán las partes.












