La Policía de la Ciudad desbarató una cocina de drogas sintéticas que funcionaba en un departamento del barrio porteño de Villa Crespo, tras una investigación de casi dos meses que había arrancado con la detención de un ciudadano venezolano por venta de estupefacientes en Balvanera.
El operativo estuvo a cargo de agentes de la División Investigaciones Antidrogas Zona Norte, que allanaron un departamento de una torre ubicada sobre Villarroel al 1300, residencia de José Daniel Plaza Amanarima, de 31 años y oriundo de Venezuela. Según fuentes del caso, el hombre había sido detenido el 22 de julio, cuando personal policial lo sorprendió realizando maniobras compatibles con la venta de drogas en la vía pública.
A raíz de esa detención, el Juzgado de Primera Instancia en lo Penal, Contravencional y de Faltas N° 12, a cargo de José Manuel Neumann, ordenó tareas de vigilancia discreta sobre el domicilio del sospechoso. Después de unas siete semanas de seguimiento, y con el hombre ya en libertad, el juez dispuso el allanamiento de la vivienda.
Cuando los efectivos ingresaron al departamento —que estaba desocupado en ese momento— y en presencia de testigos, comprobaron que en su interior funcionaba una cocina de drogas sintéticas. También encontraron armas de fuego y municiones, además de distintos elementos que llevaron a los investigadores a concluir que el lugar se utilizaba para estirar, fraccionar y acondicionar sustancias destinadas a la venta.
Durante el procedimiento se secuestraron más de 23 gramos de cocaína, 53,02 gramos de tusi, 26 gramos de marihuana y dos litros de ketamina, junto con 881,09 gramos de creatina monohidratada y lactosa, sustancias utilizadas habitualmente para cortar droga. También se incautaron una licuadora, coladores y bandejas de vidrio con rastros de tusi, una carpa negra con bolsas transparentes, dos balanzas de precisión, dos cucharitas, un cuaderno de anotaciones y documentación considerada relevante para la causa.
En cuanto al armamento, los agentes hallaron una pistola semiautomática Bersa TPR9 bicolor, negra y verde militar, calibre 9 milímetros, con la numeración adulterada, además de cinco cargadores —cuatro estándar y uno extensible—, 36 municiones (12 de calibre 9 milímetros y 24 de calibre .40), cuatro municiones adicionales de 9 milímetros y una caja de transporte de la misma marca.
Al finalizar el operativo, el juez interviniente dispuso el secuestro de la droga y del resto de los elementos hallados, junto con la clausura preventiva del departamento.












