En el marco del proceso judicial que involucra al músico Cristian “Pity” Álvarez, el sacerdote César Scicchitano Tagle prestó testimonio y describió el cuadro de vulnerabilidad, paranoia y temor constante en el que vivía el cantante con anterioridad a su detención. El religioso relató que recibía llamadas a cualquier hora de la madrugada y del día en las que el artista solicitaba auxilio inmediato debido a su convencimiento de que personas desconocidas intentarían ingresar a robarle a su domicilio.
Durante su comparecencia, el testigo vinculó de manera directa ese estado anímico con un severo consumo problemático de sustancias estupefacientes que le provocaba episodios persecutorios sistemáticos. Entre las conductas adoptadas por el cantante en aquel período, el sacerdote mencionó la colocación de sensores lumínicos continuos y el tapiado con maderas de las aberturas de su departamento, situado en un quinto piso, para bloquear eventuales intrusiones.
A preguntas formuladas por el abogado Javier Baños, el declarante detalló que en las inmediaciones del edificio solía congregarse de forma habitual un grupo de seis o siete personas con la intención de exigirle dinero o sustancias. Señaló que esa situación se profundizó luego de dos intervenciones quirúrgicas de cadera y rodilla a las que fue sometido Álvarez en 2017, circunstancias físicas que lo dejaron debilitado y expuesto a robos en la vía pública, incrementando su nivel de aislamiento y temor en el interior de la vivienda.
El religioso indicó además que solía acudir a la propiedad a pedido del propio músico para intentar calmarlo y acompañarlo en momentos de crisis. Según precisó en su declaración testimonial, Álvarez manifestaba reiterada inquietud por su seguridad personal al momento de despedirse y le pedía confirmación telefónica una vez que abordaba su vehículo para retirarse del lugar.












