Ropa manchada con sangre y una cuchilla fueron incautadas en la vivienda de uno de los dos sospechosos detenidos por la desaparición de Nancy Estela Godoy, la docente rural de 52 años de la que no se tienen noticias desde el 6 de octubre en la zona de Esquina. Los peritos de la Policía provincial analizan los elementos secuestrados para corroborar si el material hemático corresponde a restos humanos.
La investigación, que coordina el fiscal Javier Gustavo Mosquera junto a la Comisaría de Distrito Pueblo Libertador, derivó en el arresto de dos peones de la zona rural tras ser identificados como los últimos individuos que tomaron contacto con la víctima. Durante los registros domiciliarios ordenados en las últimas horas, los efectivos secuestraron una camisa, una bombacha de campo y el arma blanca. Asimismo, se requisan teléfonos y otros elementos de interés para el expediente.
Los sabuesos y las brigadas operativas centran la búsqueda en parajes de monte denso y malezales de difícil acceso en la zona del paraje El Malezal. El despliegue abarca a más de 80 efectivos, 16 vehículos, 12 montados a caballo, tres canes adiestrados y cuatro drones pertenecientes a la Policía Rural y Ecológica (PRIAR), al Grupo Táctico de Operaciones de Goya, a la división de Investigaciones Criminales y a dotaciones de Bomberos de la Policía provincial y de Bomberos Voluntarios de Esquina. De manera paralela, se examinan los registros de cámaras de monitoreo urbano para establecer los desplazamientos previos.
La reconstrucción judicial indica que la mujer —directora suplente de la Escuela Rural Nº 626— salió de su vivienda la mañana del martes 6 de octubre con destino al establecimiento educativo. La última interacción registrada fue un mensaje enviado a uno de sus hijos el miércoles 7. Tras confirmarse que no se encontraba en la escuela ni en su domicilio, la denuncia formal se asentó el jueves 8. En el edificio escolar la policía halló indicios que refuerzan la sospecha de una interrupción abrupta de sus actividades: permanecían allí sus prendas y pertenencias de uso diario, excepto su teléfono celular y su bolso personal.
La hipótesis que manejan sus allegados sostiene que la docente fue víctima de un engaño para ser trasladada hacia un establecimiento rural cercano. Tanto Sebastián como Sandra Godoy, hijo y sobrina de la víctima respectivamente, junto al resto del entorno familiar de la docente, rechazaron la posibilidad de una desorientación accidental y solicitaron la colaboración de la comunidad para aportar cualquier dato relativo al paradero. La causa se encuentra bajo estricto secreto de sumario mientras se aguardan las conclusiones científicas sobre el material incautado.












