Un helicóptero provincial se incorporó a las tareas de rastreo en el cerro Ñuñorco para agilizar el traslado de rescatistas hacia los sectores más inaccesibles de la ladera tucumana, donde permanece desaparecido el docente jubilado Raúl Moyano, de 59 años, desde el pasado 12 de octubre. La aeronave montó su centro de operaciones en la localidad de El Mollar y utiliza la cancha de El Pantalito como helipunto, reduciendo a escasos minutos los trayectos que a pie demandan hasta tres horas de ascenso.
El dispositivo aéreo permitió desplegar a los primeros especialistas con equipamiento de alta montaña para fijar un campamento de avanzada en altura. Esta base logística tiene como objetivo establecer relevos permanentes cada tres o cuatro días, evitando que las cuadrillas deban descender diariamente y optimizando el tiempo de inspección en las zonas prioritarias. El despliegue se complementa con patrullas terrestres, montañistas voluntarios, unidades caninas de rastreo y operadores de drones.
Las inclemencias meteorológicas representan la mayor dificultad para los equipos en la montaña. Las intensas precipitaciones de las últimas jornadas deterioraron los accesos terrestres por el barro, mientras que los densos bancos de niebla, las ráfagas de viento y la escasa visibilidad —especialmente en la zona de la Quebrada del Portugués— condicionan las maniobras de la aeronave y obligan a evaluar minuciosamente cada intento de aterrizaje.
La última novedad técnica incorporada a la investigación surge del impacto del teléfono celular de Moyano, el cual registró señal el miércoles 14 de octubre en una antena ubicada en Los Sarmientos, en las cercanías de Aguilares. Si bien la celda de cobertura orientó los rastrillajes hacia la vertiente sur y sudeste del cordón montañoso, no permite precisar un punto exacto de localización. El hombre fue visto por última vez cuando inició la caminata hacia la cumbre del cerro, en un terreno caracterizado por quebradas profundas y vegetación tupida.












